Translate

Mostrando entradas con la etiqueta RRHH. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RRHH. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de noviembre de 2018

Intraemprendimiento: El espíritu emprendedor en el corazón de la empresa

Aunque para muchos pueda resultar un término novedoso, lo cierto es que por la época de los 80 ya se utilizaba este concepto de intraemprendimiento para referirse a “aquellas personas que son capaces de desarrollar un comportamiento emprendedor, bajo el respaldo de la empresa, a través del descubrimiento, evaluación y explotación de nuevas oportunidades de negocio”. 

Como vemos, no es un concepto nuevo, pero sin embargo, no ha sido hasta ahora, cuando en las empresas han comenzado a desarrollarlo, obligados en gran medida, por la era digital e innovadora en la que nos encontramos inmersos, y que fuerza a las empresas que quieran marcar diferencias respecto a sus competidores (cada vez más prolíficos e imprevisibles), la necesidad de explotar sus propios recursos humanos. 

Así las cosas, la más reciente definición dada al concepto de intraemprendimiento la encontramos en el año 2016, donde se definía como “la colaboración entre un emprendedor y su empresa, que le permite desarrollar proyectos propios, independientemente de su puesto de trabajo, de cuyo resultado a veces surge un proyecto comercial”.

Pinchot (1985): “Método para usar el espíritu emprendedor en las grandes organizaciones, donde se encuentran muchas de las mejores personas y recursos.” 

Cómo es un intraemprendedor y qué le diferencia de un emprendedor 

Para ser considerado un intraemprendedor no hay un catálogo de requisitos o atributos que debamos cumplir. No obstante, si un rasgo caracteriza o distingue a un intraemprendedor podemos decir que es el hecho de que se aburre con tareas monótonas. Por lo tanto, a partir de esta característica, podemos decir que un intraemprendedor debe ser una persona con cualidades creativas, ambiciosa, entusiasta, inspirador y tenaz 

¡Ya se que me diréis! 

¿Qué diferencia hay con el emprendedor? 

Es cierto que la figura del emprendedor comparte muchos de estos valores antes mencionados. De hecho, ambos se parecen en cuanto que son personas que buscan permanentemente el cambio y no lo perciben como algo negativo. No tienen miedo a decir lo que piensan y a saltarse la burocracia imperante. Pero en el caso del intraemprendedor, siempre lo hará manteniendo el orden y el compromiso con su organización. 

Y es aquí donde radica la diferencia crucial entre emprendedor e intraemprendedor. 

El intraemprendedor tiene el respaldo de una organización. Dispone de recursos económicos y humanos para desarrollar proyectos innovadores. 

El emprendedor por su parte, en la gran mayoría de las ocasiones no dispone de recursos suficientes, utilizando casi siempre los suyos propios, para llevar a cabo su idea de negocio empezando, lógicamente, por algo más pequeño. 

A estas alturas ya, podemos definir el Intraemprendimiento, como el acto de llevar adelante una actividad emprendedora al interior de una organización existente, con el fin de fomentar el empleo y la competitividad

¿Existe algún beneficio para la empresa que fomenta el intraemprendimiento?

Son muchos los beneficios que el intraemprendimiento y a modo de ejemplo podemos citar algunos de los más importantes:

1.- Para empezar, despierta el espíritu emprendedor dentro de la empresa. Cuando existe un intraemprededor en la plantilla, el resto de sus compañeros de trabajo van a sentirse atraídos por esta práctica y van a querer formar parte de este modelo innovador, aumentando así, su compromiso con la empresa. 
2.- Mayor eficiencia. La empresas gastan grandes cantidades de recursos en el desarrollo de tareas que luego no resultan productivas. Gracias a este nuevo modelo de intraemprendimiento, muchas de estas actividades pasarán a mejor vida y serán modernizadas, ofreciendo la máxima eficiencia posible. 
3.- Amplía horizontes. El intraemprendimiento permite a las empresas utilizar sus propios recursos para llevar a cabo negocios diferentes a los ya existentes, explorando nuevos campos de acción. 
4.- Adiós a lo obsoleto. Las empresas tienen la oportunidad de romper con las estructuras tradicionales e innovar, haciéndose mucho más competitivas. 

¿Están las empresas por la labor de fomentar el intraemprendimiento?

Evidentemente el intraemprendimiento no va a suceder si la dirección de la empresa no quiere que suceda. Es necesario, por tanto, fomentar la creatividad de arriba a abajo ya que es difícil que cualquier empleado por sí solo, dedique su tiempo a estos proyectos. Y para ello habrá que crear las condiciones oportunas y otorgar los incentivos necesarios. 

Es un hecho innegable que se han producido profundos cambios en las organizaciones de las empresas, pero no es menos cierto, que se siguen gestionando como hace 40 años. Además de que sigue existiendo el mal endémico de la una enorme burocracia que ralentiza la toma de decisiones en cuestiones críticas, que requieren una respuesta más ágil.

A la hora de la verdad, la mayoría de las empresas no van mucho más allá de implantar un software de ideas para que la organización aporte nuevos planteamientos sobre un tema concreto. Son iniciativas que tienen un impacto muy bajo. Por lo que, en la práctica, la mayoría de las ideas que los empleados aportan no se implantan, generando a su vez, un sentimiento de frustración que les desmotiva a seguir participando.

Por desgracia, aún son muchas las empresas que ven el intraemprendimiento como una amenaza y prefieren seguir teniendo empleados tipo "autómatas" que sólo deben acatar órdenes, sin pensar.

Así las cosas, el primer paso, deben darlo las propias empresas en el sentido de cambiar de mentalidad y adaptarse a los nuevos tiempos que se están gestando justo ahora, en estos precisos momentos, si no quieren en un corto periodo de tiempo convertirse en viejas relíqueas condenadas a una muerte segura, ya que la supervivencia no se logra por la inteligencia ni por la fuerza, sino por nuestra adaptación a los cambios.

Por ello, las empresas deben empezar a adoptar este sistema de intraemprendimiento dentro de sus organizaciones y deben hacerlo fomentando y ayudando a que sus trabajadores tengan iniciativa propia

¿Cómo? 

1.- Pues creando, por ejemplo, un programa de intraemprendimiento, estructurado y con una metodología interna, donde los empleados se sientan apoyados para el desarrollo de nuevos proyectos. 

2.- Dando tiempo para el desarrollo de ideas, ya que en numerosas ocasiones lo que falta para el desarrollo de proyectos, no son recursos, sino tiempo, por ello es fundamental que los empleados dispongan de un espacio durante su jornada de trabajo, que puedan dedicarlo a la innovación. 

3.- Reconocimiento. Aspecto vital, ya que si una empresa quiere despertar el espíritu emprendedor de sus empleados, es necesario que estos sientan que su esfuerzo merece la pena. Es decir que se les reconozca su labor. 

Sin embargo, el intraemprendimiento no es sencillo. No basta con que un solo departamento, el de Innovación, asuma esta responsabilidad. Hay que poner todo el talento que tiene la organización a trabajar en ello. 

Este cambio necesario de mentalidad es nuevo para la mayoría de las empresas, y supone un cambio cultural enorme. 

Implantar una estrategia eficaz no es tarea fácil, ya que, a los obstáculos inherentes a todo proyecto innovador, hay que sumarle resistencias que tienen origen en la propia organización. Qeda trabajo y barreras por delante que derribar, pero el intraemprendimiento es una cuestión que todas las empresas tarde o temprano estarán obligadas a abordar.

Foto: Pixabay


sábado, 9 de abril de 2016

El once de gala de una empresa competitiva

Hoy quiero hablar de una de mis pasiones, el fútbol. Reconozco que me encanta este deporte desde que casi gateaba por el salón de casa de mis padres. Pero voy hacerlo, desde la óptica del mundo laboral, ya que el fútbol aporta una gran lección al mundo empresarial, como es el trabajo en equipo.

Once jugadores, una competición, un objetivo marcado por el club, o los aficionados, y un entrenador que debe guiar a sus futbolistas hacia las metas fijadas. Unos trabajadores, un mercado y unos rendimientos que hay que perseguir y un directivo que debe conducir al grupo a lograrlos. No hay demasiadas diferencias en estas premisas que resumen el fútbol y la vida de una empresa. 

Ambos son equipos que deben aprender a llegar al éxito.

Lo primero que necesita cualquier equipo de fútbol para ser considerado como tal, es tener claro qué les une, cuáles son sus objetivos comunes y a partir de éstos buscar a las personas idóneas que configuren un equipo competitivo. 

Por tanto, una empresa igual que un equipo, necesita en primer lugar, fijar sus objetivos y así configurar un plantel de trabajadores/jugadores. Sin ellos no hay nada que hacer. Es el primer activo de toda empresa. 

En segundo lugar, se necesita la satisfacción del cliente, del consumidor final, de los aficionados al equipo. 

¿Y cómo conseguimos satisfacer a los clientes/aficionados?

Alineando siempre un once de plenas garantías. Y éste es el once de gala que todo buen equipo debe alinear:



Con el dorsal número 1, trabajo. Sin trabajo no hay resultados. Y en fútbol ese trabajo se realiza durante la semana, entrenando. Si no se entrena, si no se trabaja, los resultados deseados no llegan. Hay que tener disciplina, cultura del esfuerzo. Si en el deporte es entrenar, en la empresa es prepararte, formarte

Además con ese entrenamiento conseguimos algo fundamental para que un equipo brille, coordinación (dorsal número 2). En el fútbol como en la empresa, si no hay coordinación, el trabajo no sale bien, ya que cada uno reacciona a su manera y de esa forma se produce desorden, descontrol. Por ejemplo, imaginemos que en una defensa hay jugadores que salen a hacer el fuero de juego y otros se quedan y no lo hacen. Resultado: un desastre

Dorsal número 3, estrategia. Un equipo sin estrategia hoy en día no sobrevive en las grandes competiciones. Es fundamental. Como en una organización. Si no se dispone de un Plan Estratégico el equipo de trabajo va dando palos de ciego sin saber muy bien donde dirigirse. Saber planificar para no tener profesionales saturados, eso lo hacen cada día entrenadores y preparadores físicos, pero también deben hacerlo los empresarios

Dorsal número 4, liderazgo y asignación de roles. Un equipo de fútbol funciona si trabaja como tal, como equipo. Y como en todo equipo, cada integrante del mismo tiene una función. Ni todos pueden atacar, ni todos defender, ni todos pueden pretender ser la estrella. Hay quienes atacan y quienes defienden. Como en una organización hay quien hace una tarea de soporte, y quien está como mando intermedio. Todos importan, sin el que defiende el que marca goles no los podría marcar. Todos cuentan. Los éxitos son comunes.

Otro elemento fundamental en un equipo es el compromiso, (dorsal número 5). Es imprescindible.  Podemos tener a los mejores en cada puesto, pero hay que "sentir los colores". Si en nuestra empresa tenemos a jóvenes talentos y gente brillante, sin compromiso vamos a la deriva. El compromiso es fundamental, ya que todos tenemos limitaciones, no todos regateamos, lanzamos penaltis, cabeceamos, achicamos, etc....o dicho de otra manera, no todos sabemos de gestión de nóminas, de contabilidad, de informática. Debemos tener individuos en nuestro equipo que suplen sus limitaciones con compromiso. 

Con el dorsal número 6 aparece, una Vida saludable. Sería inconcebible para cualquier aficionado al fútbol que los jugadores de su equipo no se cuidaran para estar al máximo en cada partido. En el seno de una empresa es lo mismo. O nos cuidamos, o no damos lo que debemos dar. Hay que cuidarse.

Otra pieza clave en un equipo es el Respeto (dorsal número 7). El respeto debido a los compañeros en un equipo es primordial como también lo es en una organización. Perder este respeto quiebra todo el trabajo realizado.

Es muy importante cuidar a los jugadores para que lleven a cabo su cometido de la mejor forma posible. Los jugadores deben estar contentos. Y no me refiero a que continuamente haya que estar primándolos o mejorándoles los contratos, sino que a partir de una correcta gestión del vestuario se reconozcan los logros, se les de ánimos a los que participan menos haciéndolos partícipes de los triunfos y logros como los que más y por último cuidar de no satanizarlos cuando las cosas van mal. Esto que se ve tan claro cuando hablamos de futbol por desgracia no se aprecia como necesario en una empresa cuando debería ser justo todo lo contrario. La psicología con el dorsal número 8, se presenta como determinante

De vital importancia es tener un buen 9 y éste es la comunicación. No sólo en un equipo de fútbol, en una empresa y en nuestra vida personal también. Mantener una franca comunicación con los equipos de trabajo evita cualquier clase de problemas o como mínimo los suaviza. 

La motivación es el dorsal número 10 que todo equipo debe tener imperiosamente. Es uno de los más importantes en la gestión de personas dentro de una organización. Un equipo de futbol desmotivado no conseguirá ninguno de sus objetivos aunque tenga en su plantilla a los mejores jugadores posibles.  Lo mismo en la empresa. Si bien la recompensa monetaria (salario, primas) es la más importante para vivir, existen otro tipo de motivaciones mucho más potentes en lo que hace referencia a la satisfacción laboral y la alineación de los valores corporativos con los empleados.

Por último, y no por ello menos importante, con el dorsal número 11, la Pasión. Todo lo dicho hasta ahora, sin pasión por lo que uno hace, es como no tener absolutamente nada. La única manera de sacar algo hacia adelante es con pasión 


Y todo ello dirigido por un buen entrenador/empresario, con fuertes convicciones, capaz de saber sacar el máximo rendimiento a sus jugadores, con una propuesta atractiva y dispuesto a trabajar como uno más asumiendo la responsabilidad grupal de su plantel